29.4.08

dos maneras

Pasas al lado del kiosco de la esquina y ves una misma cara en los periódicos. Una fotografía a todo color de un único rostro. El rostro del horror dicen. Todo lo que se comenta excede a la ideal situación de denuncia social, surgen voces de retorcimiento, voces sobre las mil y una vueltas del caso. Si encendiésemos una televisión, seguramente habrá tres o cuatro "expertos" en depravación en cada canal. Algunos dirán que es un enfermo, otros dirán que está completamente cuerdo, sólo que es extremadamente cruel y su sangre está helada. Se ha publicado su foto, sabemos quién es, así que ahora tendremos que hacer negocio del sanguinario, tendremos que seguir a las víctimas para plasmar sus progresos, o su desgracia continua. Hay que cubrir espacios de charla, líneas en el papel, recordar viejos casos similares. Darle al vecindario su ración de desventura de hoy. Después de todo no siempre se tiene una historia tan retorcida, una trama con tantos hilos de los que tirar, tantas líneas de posibles titulares agarrados al batín de andar por casa del monstruo.
Nuestros fanáticos denunciantes que cogen la pluma y olvidan mojar en el tintero. Los habitantes del lugar viendo más allá de los muros y esperando a alguien que los derribe. Pasividad hasta la casualidad. La negra mano de quién encubre en la sombra, tempestades desatadas en beneficio propio. Seguro que existen otros casos en el día de hoy, otros de la misma naturaleza deplorable que no tendrán sitio. Sus credenciales no tienen el atractivo suficiente para obtener un hueco, hoy no.
Así funciona el negocio de la falsa denuncia, del flirteo truculento con los damnificados del día. Analiza a unos bárbaros y a otros apárcales, dejando que el público justifique tus decisiones. Repudio vuestro sentimental juego, malsanos pregoneros.

No hay comentarios: